Guía práctica para miembros de RECLA y ponentes externos
Idea central
Una sesión de buenas prácticas no consiste en impartir una conferencia cerrada. Consiste en convertir una experiencia concreta en aprendizaje útil para otras personas.
Uso previsto del documento
Este documento ofrece una pauta común para preparar sesiones breves de intercambio de buenas o malas prácticas, así como experiencias significativas para las unidades de EC o las propias universidades pertenecientes a la Red. La guía ayuda a ordenar la exposición, seleccionar qué puede ser interesante compartir y formular una conversación final orientada a la transferencia del aprendizaje.
No hay que olvidar que el propósito de estas sesiones es generar aprendizajes, reflexionar colaborativamente, crear red entre las instituciones y fortalecer la propia RECLA. La sesión completa tiene una duración recomendada de 50 minutos: 30 minutos para presentar la experiencia y 20 minutos para abrir un diálogo final con las personas participantes.
Estructura general de la sesión
La sesión se organiza en dos partes complementarias. La primera parte se centra en la exposición de la experiencia y debe ocupar el núcleo de la intervención. La persona ponente presenta un caso real, explica las decisiones que marcaron el proceso, muestra las evidencias disponibles y extrae aprendizajes que puedan ser útiles para otros miembros de RECLA. La segunda parte abre un espacio de diálogo que permita charlar sobre la experiencia, contrastarla, enriquecerla y explorar su posible transferencia a otros contextos.
Cuadro 1. Estructura de la sesión para compartir experiencias
| Parte | Duración | Finalidad |
|---|---|---|
| Exposición de la experiencia | 30 min | Presentar una experiencia real, explicar sus decisiones, mostrar evidencias y cerrar con aprendizajes transferibles. |
| Diálogo final | 20 min | Abrir preguntas de contraste y transferencia que generen un debate enriquecedor. |
Fuente: Elaboración propia
Esta distribución permite mantener un equilibrio adecuado entre presentación y conversación. La exposición inicial debe ofrecer una base suficientemente clara para que el diálogo posterior tenga sentido. El debate final debe ayudar a formular preguntas, identificar matices y valorar posibilidades de adaptación. La prioridad es que cada experiencia compartida deje aprendizajes lo más concretos, comprensibles y transferibles posibles para la comunidad RECLA.

1. Propósito de las sesiones
La sesión debe compartir una experiencia real, tanto si obtuvo resultados positivos como si no cumplió las expectativas iniciales, con el fin de que otras personas puedan comprender qué ocurrió, por qué se actuó de una determinada manera y qué aprendizajes pueden trasladarse a otros contextos No se trata de demostrar lo bien que hace algo una universidad u organización, sino de compartir aprendizajes que permiten la mejora continua de la misma.
• La experiencia debe ser concreta y estar situada en un contexto reconocible.
• La exposición debe explicar decisiones, acciones, resultados y aprendizajes, no solo describir
actividades.
• La persona ponente debe presentar la experiencia con honestidad, incorporando aciertos, dificultades,
límites y evidencias.
Criterio de calidad
La persona participante debe salir de la sesión con una idea clara de qué podría adaptar, qué debería evitar y qué condiciones necesitaría considerar en su propio contexto.
2. Exposición de la experiencia: 30 minutos
La exposición constituye el núcleo de la sesión antes del debate. La persona ponente debe utilizar los 30 minutos para narrar una experiencia concreta de manera ordenada, comprensible y transferible.
Para facilitar la preparación de la sesión, se propone estructurar la exposición inicial en seis bloques breves. Esta organización ayuda a que la persona ponente no se limite a contar una experiencia de forma cronológica, sino que pueda convertirla en un relato de aprendizaje: qué ocurrió, en qué contexto, qué decisiones se tomaron, qué acciones se desarrollaron, qué resultados se obtuvieron y qué aprendizajes pueden ser útiles para otras personas. La distribución temporal es orientativa, pero permite mantener el foco y tratar que la sesión dedique suficiente atención tanto a la experiencia como a su posible transferencia a otros contextos.
Cuadro 2. Escaleta orientativa para la sesión
| Bloque | Tiempo aprox. | Qué debe explicar la persona ponente |
|---|---|---|
| 1. Presentación del caso | 3 min | Qué experiencia va a compartir, por qué es relevante y qué aprendizaje principal anticipa. |
| 2. Contexto y reto | 5 min | Dónde ocurrió la experiencia, qué necesidad o problema la originó y quiénes participaron. |
| 3. Decisiones y enfoque | 6 min | Qué decisiones fueron clave, qué alternativas se valoraron y qué criterios guiaron la actuación. |
| 4. Qué se hizo | 6 min | Qué acciones se desarrollaron, en qué secuencia y qué ajustes se realizaron durante el proceso. |
| 5. Resultados y evidencias | 5 min | Qué resultados se obtuvieron, qué evidencias los sostienen y qué límites deben tenerse en cuenta. |
| 6. Aprendizajes y recomendaciones | 5 min | Qué funcionó, qué no funcionó, qué se haría de otra manera y qué recomendaciones pueden ser útiles. |
Fuente: Elaboración propia
Esta secuencia permite que la presentación avance desde la descripción de la experiencia hacia su interpretación y aprovechamiento. La persona ponente debe evitar presentar la práctica como una receta cerrada o como un caso de éxito incuestionable. Su aportación será más valiosa si explica con claridad los criterios que guiaron la actuación, las dificultades encontradas, los ajustes realizados y los aprendizajes obtenidos. De este modo, quienes participen en la sesión podrán identificar qué elementos podrían inspirar su propia práctica, qué condiciones serían necesarias para adaptarlos y qué precauciones convendría tener en cuenta antes de aplicarlos.
3. Qué compartir
La persona ponente debe seleccionar con cuidado la información que va a compartir y evitar una narración excesivamente amplia. La práctica debe resultar comprensible para personas que no conocen necesariamente el contexto original; por ello, conviene no dedicar demasiado tiempo a explicar la propia universidad o la unidad de Educación Continua, salvo que esa información sea imprescindible para entender el caso. Lo importante es centrar la exposición en la experiencia concreta y mostrar la relación entre el reto inicial, las decisiones adoptadas, las acciones desarrolladas, las evidencias disponibles y los aprendizajes obtenidos. El siguiente cuadro propone cinco elementos que ayudan a preparar la sesión desde una lógica de aprendizaje, y no solo desde una lógica descriptiva, para que la experiencia se presente de forma clara y útil para otros contextos.
Cuadro 3. Preparación de la sesión
| Elemento | Función dentro de la sesión | Preguntas de preparación |
|---|---|---|
| El problema o reto | Permite comprender la razón de ser de la experiencia. | ¿Qué necesidad, problema u oportunidad originó la práctica? ¿Por qué era importante actuar? |
| Las decisiones clave | Muestra la lógica de actuación y permite aprender del criterio utilizado. | ¿Qué decisiones marcaron el proceso? ¿Qué alternativas se descartaron y por qué? ¿Cuál era la lógica subyacente? |
| Lo que se hizo | Permite reconstruir el proceso sin perderse en detalles irrelevantes. | ¿Qué acciones fueron realmente decisivas? ¿Qué secuencia siguió la experiencia? |
| Los resultados y evidencias | Aporta rigor y evita que la sesión se base solo en impresiones. | ¿Qué datos, ejemplos, testimonios o señales permiten valorar el resultado? |
| Lo que funcionó, lo que no y por qué | Transforma la experiencia en aprendizaje transferible. | ¿Qué repetiríamos? ¿Qué cambiaríamos? ¿Qué condiciones explican el resultado? |
Fuente: Elaboración propia
Estos cinco elementos permiten construir una narración clara de la experiencia y, al mismo tiempo, facilitan su transferencia. La persona ponente debe evitar quedarse en una descripción superficial de lo realizado o en una valoración general del tipo “funcionó bien”. Su aportación será más valiosa si muestra qué problema justificó la práctica, qué criterios guiaron las decisiones, qué acciones fueron realmente relevantes, qué evidencias permiten valorar los resultados y qué condiciones explican tanto los aciertos como las dificultades. De este modo, la experiencia no se presenta como una receta cerrada, sino como un caso del que pueden extraerse aprendizajes, preguntas y criterios de actuación para otras realidades.
4. Cómo compartir la experiencia
La calidad de la sesión depende tanto de la forma en que la persona ponente construye el relato como de la actitud de escucha, interacción y acompañamiento del resto de participantes. Una experiencia bien contada no es una sucesión de hechos, sino una explicación razonada de un proceso de aprendizaje. Por ello, la persona ponente debe sentirse cómoda, disfrutar compartiendo su experiencia y percibir que se encuentra en un entorno de confianza, donde todas las personas participan con la voluntad de aprender y aportar. Al mismo tiempo, la presentación debe evitar una exposición demasiado general, excesivamente institucional o centrada únicamente en resultados positivos. Una buena sesión debe ayudar a comprender el caso, identificar sus claves y valorar qué elementos pueden ser útiles en otros contextos. El siguiente cuadro recoge algunas recomendaciones prácticas para preparar una intervención clara, concreta y orientada al aprendizaje.
Cuadro 4. Recomendaciones para presentar la experiencia
| Recomendación | Aplicación práctica |
|---|---|
| Ser concreto | Elegir un caso real y delimitado. Evitar una exposición genérica sobre la institución, el programa o el área de trabajo. |
| Dar contexto sin exceso | Ofrecer solo la información necesaria para comprender el caso. El contexto debe ayudar, no ocupar el centro de la sesión. |
| Mostrar aciertos y dificultades | Explicar tanto lo que funcionó como lo que generó resistencia, error, tensión o aprendizaje inesperado. |
| Apoyarse en evidencias | En lo posible, incorporar datos, ejemplos, indicadores, testimonios, observaciones o resultados verificables cuando existan. |
| Cerrar con aprendizajes aplicables | Finalizar con ideas que puedan ser interpretadas y adaptadas por otras personas, sin presentarlas como recetas universales. |
Fuente: Elaboración propia
Estas recomendaciones ayudan a que la experiencia se presente como un caso de aprendizaje y no como una simple exposición de actividad. La persona ponente debe ofrecer suficiente información para que el caso sea comprensible, pero debe mantener siempre el foco en aquello que permite aprender: el reto abordado, las decisiones tomadas, las acciones realizadas, las evidencias disponibles y los aprendizajes obtenidos. De este modo, la sesión no se plantea como una demostración de éxito, sino como una oportunidad para compartir conocimiento práctico, contrastar criterios y facilitar que otras personas puedan adaptar la experiencia a sus propias realidades.
5. Preguntas finales para abrir el diálogo
El diálogo final no debe ocupar un lugar secundario respecto a la experiencia presentada. Su función consiste en abrir la transferencia del aprendizaje, no en sustituir la exposición ni en generar una discusión dispersa, sino en aprender a través del diálogo. Para ello, esta parte puede abrirse invitando a las personas participantes a responder a una o dos de las siguientes pregunta:
• ¿Qué parte de esta experiencia os resulta más útil?
• ¿Qué adaptaríais a vuestro contexto?
• ¿Qué haríais de otra manera?
• ¿Qué condiciones serían necesarias para aplicarlo?
La persona ponente puede seleccionar dos preguntas y utilizarlas como cierre de la sesión. No es necesario resolver todas las cuestiones; basta con activar una conversación orientada a la aplicación.
6. Errores que conviene evitar
Una sesión de buenas prácticas puede perder fuerza cuando la persona ponente se aleja de la experiencia concreta, dedica demasiado tiempo al contexto o presenta el caso como un relato de éxito sin matices. Estos errores no solo afectan a la claridad de la exposición, sino que reducen la posibilidad de aprendizaje compartido. Por ello, conviene anticipar algunos riesgos habituales y preparar la intervención de forma que el caso se presente con concreción, equilibrio y orientación práctica. El siguiente cuadro identifica los errores más frecuentes, explica por qué pueden debilitar la sesión y propone una forma sencilla de corregirlos.
Cuadro 5. Errores a evitar en la presentación
| Error | Por qué debilita la sesión | Cómo corregirlo |
|---|---|---|
| Demasiada teoría | Aleja la sesión de la experiencia real y reduce su utilidad práctica. | Usar la teoría solo si ayuda a interpretar el caso. |
| Exceso de contexto | Consume tiempo y desplaza la atención desde la experiencia hacia la descripción institucional. | Seleccionar solo los datos de contexto imprescindibles. |
| Contar solo los éxitos | Reduce credibilidad y limita el aprendizaje. | Incorporar dificultades, errores, límites y ajustes. |
| Falta de evidencias | Convierte la experiencia en una opinión difícil de contrastar. | Aportar datos, ejemplos, señales o testimonios. |
| Mensajes poco claros | Dificulta que las personas participantes recuerden la idea principal. | Cerrar cada bloque con una frase de síntesis. |
| Cerrar sin aprendizajes | La sesión queda como relato, pero no como fuente de aprendizaje. | Formular 3 aprendizajes o recomendaciones finales. |
Fuente: Elaboración propia
Estos errores no deben entenderse como fallos formales, sino como aspectos que pueden limitar la capacidad de la experiencia para generar aprendizaje. La persona ponente debe recordar que el valor de la sesión no está en presentar una práctica perfecta, sino en ofrecer una experiencia comprensible, honesta y útil. Una exposición bien enfocada selecciona la información relevante, aporta evidencias cuando existen, reconoce los límites del caso y termina con aprendizajes claros. De este modo, las personas participantes pueden comprender mejor la experiencia, dialogar sobre ella y valorar qué elementos podrían tener sentido en sus propios contextos.
7. Plantilla breve para preparar la intervención
La persona ponente puede preparar la sesión respondiendo, antes de la intervención, a una serie de preguntas básicas. Esta plantilla permite ordenar la experiencia de forma sencilla y transformar un caso concreto en una sesión clara, útil y orientada al aprendizaje. No se trata de elaborar una exposición compleja, sino de identificar previamente los elementos esenciales: el reto que originó la práctica, el contexto mínimo necesario para comprenderla, las decisiones que marcaron el proceso, las acciones realizadas, las evidencias disponibles y los aprendizajes que pueden compartirse con otros miembros de RECLA.
Cuadro 6. Plantilla breve para preparar la intervención
| Aspecto | Pregunta de preparación |
|---|---|
| Título de la experiencia | ¿Cómo se llama la práctica o experiencia que se va a compartir? |
| Problema o reto | ¿Qué necesidad concreta originó la experiencia? |
| Contexto mínimo | ¿Qué información debe conocer el grupo para entender el caso? |
| Decisiones clave | ¿Qué decisiones explican el desarrollo de la experiencia? |
| Acciones realizadas | ¿Qué se hizo realmente y en qué secuencia? |
| Evidencias | ¿Qué datos, ejemplos o señales permiten valorar el resultado? |
| Aprendizajes | ¿Qué funcionó, qué no funcionó y qué se haría de otra manera? |
| Transferencia | ¿Qué podría resultar útil para otros miembros de RECLA? |
Fuente: Elaboración propia
Esta plantilla puede utilizarse como una herramienta de preparación previa a la sesión. La persona ponente puede responder brevemente a cada pregunta y, a partir de esas respuestas, construir el guion de su exposición. No se trata de completar todos los apartados con el mismo nivel de detalle, sino de asegurar que la experiencia se presenta de manera comprensible, equilibrada y transferible. El resultado debe ser una intervención que no solo describa lo que se hizo, sino que ayude a comprender por qué se hizo, qué se aprendió y qué elementos podrían inspirar nuevas prácticas en otros contextos de educación continua.
8. Checklist final antes de la sesión
Una forma de valorar si la experiencia que se va a compartir responde al propósito de estas sesiones es utilizar la siguiente lista de verificación. No se plantea como una checklist cerrada ni finalista, sino como una herramienta de apoyo para mejorar la calidad de la sesión y favorecer que la experiencia compartida se convierta en aprendizaje mutuo.
☐ He elegido una experiencia concreta y no un tema general.
☐ He reducido el contexto a lo imprescindible para comprender el caso.
☐ He identificado las decisiones que explican la práctica.
☐ He seleccionado evidencias, datos, ejemplos o testimonios relevantes.
☐ He incorporado tanto aciertos como dificultades.
☐ He preparado 3 aprendizajes finales aplicables.
☐ He elegido 1 o 2 preguntas para abrir el diálogo final.
☐ He preparado la sesión como una conversación de aprendizaje, no como una defensa de resultados
Mensaje final
El objetivo de la sesión no consiste en demostrar que una práctica fue perfecta, sino en mostrar cómo una experiencia real puede transformarse en conocimiento compartido, útil y transferible para otras personas.
El aprendizaje no se limita a quienes escuchan. Un buen diálogo posterior permite que las personas participantes interpreten la experiencia desde sus propios contextos, pero también ayuda a la persona que la comparte a revisar, matizar y mejorar su propia propuesta. En este sentido, la sesión debe entenderse como un espacio de aprendizaje mutuo: quien presenta ordena y contrasta su experiencia; quien participa la analiza, la cuestiona y la conecta con nuevas posibilidades de aplicación.

Autor: José Luis Alonso Andreano
Profesor, investigador y facilitador
Mondragon Unibertsitatea y MIK







