Para nadie es un secreto que la mayoría de los trabajos cambiarán, o de hecho, ya están cambiando, y es necesario saber que no todas las personas están teniendo la oportunidad de cambiar con ellos. Muchas veces pensamos que es por falta de talentos, pero realmente es que el talento que tenemos ya no alcanza para sostenerse en el tiempo.
Durante mucho tiempo nos dijeron que estudiar era algo que se hacía una vez en la vida. Elegías una carrera, te graduabas y listo. Sin embargo, hoy esa idea quedó atrás, el mundo del trabajo cambió —y sigue cambiando— más rápido que nuestros títulos. Tecnologías emergentes, nuevos modelos productivos, automatización, inteligencia artificial, longevidad laboral y mucho más, el escenario es el siguiente: el futuro del trabajo se construye hoy, en cada decisión educativa que tomamos.
Ahí es donde entra el reskilling, “Reskilling” significa aprender nuevas habilidades para asumir nuevos roles o adaptarse a contextos laborales distintos. El reskilling nace de la capacidad de aprender a lo largo de la vida y desafortunadamente muchas estructuras educativas todavía están pensadas para un mundo que ya no existe; planes rígidos, trayectorias largas, certificaciones poco flexibles, y mientras tanto afuera las personas necesitan aprender más rápido, de una mejor manera y con más sentido.
Nos estamos equivocando dejando fuera este concepto tan primordial o pensando que es solo un reto académico, esto es un reto cultural, institucional y estratégico. En RECLA lo vemos todos los días: personas con años de experiencia que necesitan reaprender, instituciones que buscan responder con mayor flexibilidad, empresas que ya entendieron que el talento se debe desarrollar y no ser reemplazado tan fácilmente. Y con esto surgen muchas preguntas, ¿Cómo diseñamos experiencias formativas para personas adultas que ya tienen trayectorias previas?, ¿Qué rol juegan las microcredenciales, los formatos modulares y la educación continua?, ¿Cómo conectamos formación con empleabilidad real?.
Aquí está el verdadero reto, ver el reskilling no como un concepto aislado, sino como parte de algo más grande: una educación continua que conecta universidades, empresas, gobiernos y personas.
Desde RECLA sabemos que el futuro del trabajo se construye aprendiendo, desaprendiendo y volviendo a aprender, pues, la educación no debería competir con el cambio, sino que debería volverse más fuerte con él. Por esto es que el reskilling no se trata solo de empleabilidad, sino de dignidad, propósito y oportunidad.
RECLA.




