¿Cómo puede la Educación Continua construir relaciones más sólidas con las empresas, las instituciones públicas y otros actores del entorno? Esta fue una de las preguntas que orientó nuestro último taller “Vinculación con organizaciones”, realizado el pasado 9 de octubre, con la participación de 35 asistentes y la dirección de Edward Rubio, director de Educación Continua de la Universidad Ricardo Palma, Perú.
El espacio reunió a directores y responsables de Educación Continua para trabajar sobre tres criterios centrales: la relación con los grupos de interés, la articulación de las distintas áreas de la universidad y la medición del impacto de la formación.
Uno de los criterios del taller fue la necesidad de organizar el relacionamiento con los stakeholders como parte de la gestión estratégica de Educación Continua. Esto implica identificar las necesidades de cada grupo de interés, mantener espacios de diálogo directo y desarrollar propuestas formativas pertinentes para empresas, instituciones públicas, gobiernos locales y organismos internacionales.
La planificación anual, los diagnósticos y la coordinación con las áreas internas, los antiguos alumnos y los aliados estratégicos fueron parte de los elementos planteados para dar mayor continuidad a estas relaciones y generar beneficios para ambas partes

Por otro lado, otro de los criterios del taller resaltó que requiere coordinación dentro de la propia institución. Cuando las facultades, las áreas administrativas y los servicios universitarios trabajan de manera aislada, pueden surgir duplicidades y perderse oportunidades de colaboración.
Durante el taller se planteó avanzar hacia un modelo integral que permita conectar capacidades, organizar un portafolio formativo acorde con las necesidades del entorno y aprovechar herramientas como los CRM y la analítica de datos para gestionar las relaciones B2B.
La propuesta contempla, además, organizar acciones de relacionamiento durante el último trimestre de 2026 y trabajar en una oferta pertinente para 2027, con una mirada que conecte formación, investigación, innovación y extensión.
El tercer criterio puso sobre la mesa una pregunta necesaria: ¿cómo saber si las acciones de Educación Continua están generando los resultados esperados?
La satisfacción de los participantes es un indicador relevante, pero evaluar el impacto requiere observar también qué aprendieron, qué competencias transfirieron a su trabajo y cómo aplican esos conocimientos en sus entornos profesionales y sociales.
Para avanzar en esta dirección, se propuso fortalecer los instrumentos de evaluación, definir indicadores de gestión y resultados, y explorar herramientas tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— para analizar la información y facilitar la toma de decisiones.
Contar con datos confiables permite revisar las estrategias, reconocer oportunidades de mejora y comprender mejor el aporte de la Educación Continua a las organizaciones y a la sociedad.
Desde RECLA, estos espacios de trabajo permiten a los responsables de Educación Continua revisar sus prácticas, compartir enfoques y llevarse herramientas para los desafíos que enfrentan en sus instituciones.

RECLA.



